La paciencia es la mejor aliada en la preparación de cerveza

Ya llevo cerca de dos años preparando y diseñando mis propias cervezas. Usualmente preparo cervezas frutales con bastante lúpulo y estilo belga, pero últimamente he estado experimentando con stouts, porters y brown ales.

Cuando diseño una receta, escojo los ingredientes imaginando cómo sabrá al cabo de un mes, cuando la fermentación y el acondicionamiento de la misma haya finalizado. Un mes es una larga espera, y en varias ocasiones por impaciente he abierto y probado cervezas que no habían estado listas todavía para ser disfrutadas.

En todo el proceso de preparación de cerveza se debe ser muy paciente en tres fases principalmente:

1. En la Fermentación (2-3 semanas):

Hay ocasiones en que la levadura toma tiempo en fermentar la cerveza, sobre todo cuando no se cuenta con equipo sofisticado para regular la temperatura de la cerveza durante este proceso.

Si la cerveza se embotella o se vierte en el keg antes de que haya terminado de fermentar, va a resultar con mucho gas, que inclusive puede hacerle estallar sus botellas.

Siempre verifique que la levadura haya terminado el proceso de fermentación, y si no cuenta con equipo para medir la gravedad inicial y final, espere al menos un par de días más antes de embotellarla. Lo máximo que he dejado fermentando una cerveza han sido 3 semanas.

2. En la maduración en botella – carbonatación natural (2 semanas):

Una vez se embotella la cerveza, se debe esperar al menos dos semanas en un lugar oscuro y fresco para permitir que la levadura genere CO2 y añada el gas a la cerveza. Esto también permite que sedimento presente en la cerveza caiga al fondo del envase.

Si se decide almacenar las cervezas en la nevera antes de esas dos semanas puede que su cerveza no cuente con suficiente gas y tenga todavía mucho sedimento que afectará su sabor.

3. En el acondicionamiento en la nevera (1-6 semanas):

Se supone que al cabo de un día en la nevera, la cerveza está lista para degustarse. Sin embargo, un día no es suficiente para que todo el sedimento presente en la cerveza se asiente en el fondo del envase, así que podría terminar tomándose su cerveza con sabores extraños.

Para cervezas altas en lúpulo como las IPAs o pale ales, es recomendado dejarlas como mínimo una semana en la nevera, pero no más de 6 semanas, pues con el tiempo el lúpulo termina perdiendo su sabor.

Para cervezas donde la malta es el ingrediente principal (brown ales, porters, stouts) puede dejarlas acondicionando todavía más tiempo en la nevera, su sabor irá variando y mejorando al cabo de unas semanas. Lo máximo que he dejado una Porter/Stout casera en la nevera ha sido tres meses, y su sabor cambió positivamente con el tiempo, podría decír que se limpió de sabores indeseados.

Esta IPA belga luce casi transparente después de una semana y media en la nevera, el único aclarante natural que utilicé fue irish moss, o musgo de irlanda:

ipa-belga-lupulo-simcoe-amarillo

Por otra parte, esta pale ale de centeno tiene sólo dos días acondicionándose en la nevera y se ve turbia y con algo de sedimento:

cerveza-artesanal-pale-ale-de-centeno

Así que para poder degustar todo el sabor de una buena cerveza hecha en casa, libre de sabores indeseados, se debe esperar al menos 6 semanas para consumirla.

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    Autor: Luis Cuellar

    Maestro Cervecero, Fotógrafo.

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